lunes, 22 de septiembre de 2008

22 de Septiembre - Mercado de mercados

Para ver el mercado de Tsujuki hay que madrugar y mucho. El mercado abre a las cinco de la mañana, pero en este momento inicial, que es cuando empiezan las subastas, no está abierto al público.

Como sólo pude levantarme a las seis y cuarto no llegué al mercado hasta las siete y media, más o menos, y eso que el metro tenía conexión directa con una de las estaciones de Ueno. Hoy seguía lloviendo, una lluvia finita. Comencé a caminar hacia el mar y el trasiego de gente se iba incrementando...

Hasta llegar al mercado. Durante diez minutos, treinta o una hora, no lo sé, anduve entre el bullicio, entre las cajas blancas e iluminadas repletas de pescado fresco o vivo, de anguilas, de cangrejos, de gambas; entre los trabajadores que se afanaban en cortar con delicadeza -casi ternura- enormes troncos de atún, o cortando con sierras mecánicas el pescado congelado, o conduciendo las agilísimas plataformas de carga de un lado a otro, entre la gente y las bicicletas y las camionetas. A través de las callejuelas hechas con ladrillos de cajas blancas y cemento de pescado, apenas transitables, se ve ocasionalmente algún turista que como yo anda con la boca abierta, maravillado ante este despliegue de vitalidad, orden y caos, eficiencia e higiene.



Sólo pude conectar la camara en modo grabación mientras me movía de un lado para otro medio sonámbulo entre la algarabía y el bullicio de colores y de sonidos. Porque eso sí, no encontrarás ni un olor que se imponga sobre otro. Tal vez al acabar la jornada, y a la manera sintoísta de muchos templos, que son enteramente desmontados y reconstruidos periódicamente, el mercado sea desmantelado y vuelto a montar, con todas sus piezas limpias y relucientes.

Me tomé el obligado desayuno de sushi en una pequeña barra en el mismo mercado y salí para recorrer Ginza. Para ese momento ya estaba lloviendo a cántaros, así que en mi primera parada, el teatro Kabuki-za, me senté a recomponerme y ordenar mis pasos. Al poco de estar sentado me encuentro con que estoy formando una cola, la cola para comprar las entradas. El teatro kabuki consta de muchas pequeñas piezas, con argumento histórico, a veces real, a veces ficticio, y la duración completa puede llevar cuatro o cinco horas. Pero, se pueden comprar entradas para un solo acto, que dura alrededor de hora y media o dos horas.

Así que me quedé donde estaba sentado mientras fuera seguía lloviendo, y cuando abrieron las taquillas compré una entrada y alquilé una audioguía en inglés. Los actores importantes, cuando aparecen en escena, son aplaudidos y algunos gritan el nombre de su familia teatral (!). Los japoneses, por cierto, aplauden con las dos palmas tiesas y perfectamente alineadas una con la otra, de lo que resulta raro que incluso salga ruido alguno. Las piezas del acto trataban sobre
1. Un daimyo trata de rebelarse contra el shogunato, pero un abnegado amigo se opone con todas sus fuerzas para evitar que muera
2. Un samurai visionario intenta convencer al jefe de una provincia para que se alíe con su eterno enemigo con objeto de impulsar el comercio y ponerse a nivel de las potencias extranjeras, poniendo a la nación por delante de las consideraciones regionales
3. Un samurai y su amo estan apaciblemente reunidos. El samurai solicita la mano de una de las sirvientas, que le es concedida, y cuando la pareja se da la mano feliz por la noticia la casa es atacada y son obligados a huir. El samurai es herido y se refugia en un tejado junto con su amo, quien olvida su rango para ayudar al samurai a reencontrarse con su amada.

Cuando salí, felizmente, ya no llovía. Así que recorrí Ginza, con sus calles "famosas" del estilo de la quinta avenida, léase; Gucci, Versace, Chanel, etc etc. Qué ridículas resultan cuando nada de lo que ofrecen te resulta ni tan siquiera mínimamente apetecible. Visité también el edificio Sony, pero fue un poco decepcionante. Comí en un restaurante bajo las vías del tren y caminé hasta la estación central de Tokyo para buscar una librería, donde encontré todos los libros de Taiko reunidos en uno solo (en inglés, claro). Después me acerqué a Akihabara en una visita relámpago, a encontrar mi PSP; pero dudé y no la compré... sigh

De vuelta a Ueno a descansar he cenado un soba riquísimo (tras la habitual media hora de búsqueda) y he entrado en este manga kissaten donde escribo. Mañana visitaré Nikko aunque la verdad es que me apetece quedarme en Tokyo más, mucho más... pero todo a su tiempo.

5 comentarios:

esperanza dijo...

Un mercado es siempre algo fascinante, todo lo que se ofrece aparece brillante y apetecible. Un mercado de pescado, debe ser el colmo. Una auténtica llamada a los sentidos.
Vas cumpliendo tus objetivos, el teatro era también uno de ellos. Ya que no hay opciones de PSP, al menos hay librerias.

Alberto dijo...

Isma, no te esperes a comprarte al PSP3000 porque no tiene casi mejoras y la batería dura bastante menos. Yo tengo la Slim y estoy muy contento con ella, me alegra el viaje en metro todos los días. Ya te diré dónde puedes bajarte "demos" de juegos :D

Diles que no te rieguen tanto que vas a crecer aún más ;P

Me gustaría verte por un agujerito, allí solo, pasándolo pipa, como un niño pequeño.

Disfruta que te va quedando menos

Ángel dijo...

Hola Ismael!!! Apenas he podido leer tu blog, pero quería mandarte un saludo. Perú fue una muy buena experiencia. Sigue disfrutando con el viaje y haciendo disfrutar con tu diario...
Un abrazo, Ángel.

Isma dijo...

Gracias por los comentarios..

Alberto, eso de que la PSP3000 no tiene casi mejoras bien puede ser un bulo para liquidar todas las existencias de la antigua. De todas maneras si el precio es el mismo me la puedo comprar igual en Madrid...

Angel, gracias por el apoyo, me alegro de que todo fuera bien por Peru. A ver si haces tu tambien un blog jeje. Por cierto idme buscando un sustituto que yo me quedo aqui...

lourdes dijo...

como que te quedas ahí??? antes tendrás que venir a recogerme y llevarme para allá!! además, ya iría con guia y todo. Admito que la PSP entre en casa, pero el 30 espero verte en el aeropuerto. besitos.